Discurso sobre Dialogo de la Fe
“DIALOGO LA CLAVE PARA LA UNIDAD DE SOCIEDADES MULTIRELIGIOSAS, MULTIÉTNICAS Y MULTICULTURALES” EN LA COMISIÓN PLENARIA DE FE Y CONSTITUCIÓN DEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS (03-08-2004)
DISCURSO DE SU EXCELENCIA
DATO’ SERI ABDULLAH BIN HAJI AHMAD BADAWI
PRIMER MINISTRO DE MALASIA
“DIALOGO LA CLAVE PARA LA UNIDAD DE SOCIEDADES MULTIRELIGIOSAS, MULTIÉTNICAS Y MULTICULTURALES”
COMISIÓN PLENARIA DE FE Y CONSTITUCIÓN DEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS
11.00 A.M. 3 DE AGOSTO DE 2004
FEDERAL HOTEL, KUALA LUMPUR
Honorable
Profesor Dr. Yemba
Moderador de Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias
Su Excelencia
Tan Sri Dato Dr. Lim Cheng Ean
Presidente de Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias
Su Excelencia
Dato Dr. Prince Guneretnam
Presidente de la Federación Cristiana de Malasia
Lideres de las Iglesias
Distinguidos invitados,
Me complace mucho compartir con ustedes hoy y de haberme honrado con su invitación para pronunciar un discurso ante tan importantes líderes de la fe cristiana. No es un simple honor para mí, sino un honor para mi país, que ustedes hayan escogido a Malasia para reunir su comisión plenaria. El hecho de que estén reunidos aquí en un país musulmán me da muchas esperanzas de poder cambiar juntos la percepción de que las religiones están en guerra y que las civilizaciones están enfrentadas. Su mera presencia en Malasia es una declaración de gran alcance contra los llamados a las guerras y contra la retórica del odio y de la desconfianza, tan frecuente en el mundo actual.
2. Asimismo les doy una calida bienvenida a Malasia porque creo que es importante para los ciudadanos de este país darse cuenta que la tolerancia de otras religiones va más allá de la mera coexistencia. También se traduce en el compromiso mutuo, de crear y mantener un diálogo abierto y establecer un puente permanente de cooperación a través del intercambio. No estoy aquí como Primer Ministro del país anfitrión, sino como un musulmán que desea iniciar un diálogo con sus amigos cristianos para así poder comunicarnos en un mundo que pareciera difícil de lograrlo.
3. Me imagino que los amigos malasios le han contado de la singularidad de nuestro país con respecto a la pluralidad cultural y el florecimiento de la diversidad de esta tierra de muchas culturas, idiomas y religiones. Le habrán dicho que nuestra fuerza como nación proviene de nuestras diferencias. Nuestra diversidad no nos divide - nos une y nos consagra. No quiero decir que no existen problemas entre las diversas comunidades étnicas y religiosas en Malasia. No quiero decir que no hay tensiones y frustraciones latentes. Todavía hay mucho que hacer. Pero si el mundo alguna vez requiere de una referencia en cuanto a la diversidad y como funciona, yo estoy seguro que Malasia es un buen ejemplo.
Damas y Caballeros,
4. Hoy mi país no goza de paz y de armonía por mera casualidad. Nuestros padres y madres fundadores no dejaron a Malasia al azar para convertirla en un oasis de paz de muchas culturas y religiones. Lo qué gozamos hoy no fue creado de la noche a la mañana. Los malasios han trabajado arduamente para nuestra paz, armonía y prosperidad. Hemos tenido que hacer sacrificios y concesiones. Hemos luchado contra el terrorismo y el extremismo en todas sus formas. Hemos protegido nuestros muchos idiomas y religiones de modo que nuestro pueblo está libre para hablar sus lenguas maternas y profesar las religiones de su preferencia. Alcanzar todo esto no fue nada fácil. En la época de la independencia, muchos extranjeros analizaron a Malasia y concluyeron que eventualmente entraríamos en una guerra civil. No sólo evitamos ese destino sino que construimos una nación en medio de todos los desafíos y dificultades que se confrontan al ser un estado post-colonial. La supuesta carga de no tener un país homogéneo no nos destruyó, - sacó el mejor provecho de todos nosotros.
5. La moderación fue la virtud más importante que los malasios han sacado a relucir. Ésta siempre ha frenado el extremismo. Nos ha protegido del fanatismo y del odio. Nos ha permitido practicar las verdaderas enseñanzas de nuestras respectivas religiones, bien sea el Islam, el cristianismo, el budismo, el hinduismo, el sikhismo o cualquiera otra creencia profesada por los malasios. Ninguno impone a sus seguidores a odiar o a lastimar aquellos de otras creencias. Practicando la moderación en nuestras respectivas creencias en presencia de conciudadanos de otras creencias, permanecemos fieles a las enseñanzas de nuestras religiones.
6. Como Primer Ministro de Malasia, no soy un líder de los musulmanes, sino un líder musulmán de todos los malasios. Por lo tanto, tengo responsabilidad no sólo con mis compatriotas musulmanes, sino también con los malasios que profesan inclusive otras religiones. Es mi deber asegurarme de que sus derechos estén protegidos, de que estén libres de practicar su fe, y que no sean perseguidos por ser minorías. Es mi deber difundir el mensaje de la tolerancia entre todos; en especial a la mayoría musulmana. Hemos visto cómo grupos mayoritarios en otros países fácilmente pueden perseguir a minorías. Hemos visto como se le roban a las minorías su fe, su razón de vida y su dignidad.
7. Pero no es fácil promover la moderación. Muchos pueblos practican su fe en términos absolutos. Para ellos no existe comprometerse con otros. Además malinterpretan la misma religión que profesan y claman que no existe tal cosa como la moderación o empatía y que las enseñanzas de su fe deben ejecutarse de forma totalitaria. Rechazan entender que muchas de las enseñanzas religiosas están conformadas en el contexto de la sociedad donde se originó. Para aquellos que son rígidos, dogmáticos y absolutistas, no les importa si usted está viviendo en el siglo diez o en el siglo veintiuno, usted debe vivir según las enseñanzas absolutas de su religión.
8. Es por esta razón que yo creo que es importante llamar a la moderación en nuestras respectivas religiones. Si fallamos, nos arriesgamos que nuestra religión sea secuestrada por aquellos que promueven odio y violencia. Nos arriesgamos a perder terreno en aquellos que no ven la necesidad de vivir en paz con otras religiones. No podemos permitir que nuestras creencias sean destrozadas por impulsos extremistas y doctrinas exclusivas. Debemos estar comprometidos para promover los valores de la paz, la tolerancia y la pluralidad.
Damas y Caballeros,
9. Es evidente hoy en día, las líneas de conflicto entre las religiones y las civilizaciones. A los ojos de muchos musulmanes, los acontecimientos en los últimos tres años parecen dar crédito a la visión de que el cristiano occidental está de nuevo en guerra con el mundo musulmán. El 11 de septiembre, la guerra de Afganistán, la guerra de Irak y la guerra contra el terrorismo han tomado un trasfondo religioso. Una visión peligrosa pero predominante es que esta guerra es entre el bien y el mal. Esta visión es muy peligrosa, ya que no permite ningún término medio. Es peligrosa porque existe la división de ambos partes. Los fundamentalistas en cada bando tienen visiones de igual rigidez, llevando esto a una guerra religiosa, incluso si no lo dicen explícitamente que es.
10. Vale decir que hay menos confianza y buena voluntad entre el Islam y el cristianismo de lo que había algunos años atrás. Como individuos y organizaciones, todavía coexistimos y cooperamos mutuamente, pero el actual panorama mundial por desgracia ha plasmado el fanatismo en la conciencia colectiva de nuestras respectivas comunidades. Para muchos musulmanes, existe la sensación que la guerra contra el terrorismo es una guerra contra el Islam y no hay suficiente confianza en el Occidente para pensar lo contrario.
11. La renuencia del Occidente de reconocer y atacar de raíz el terrorismo parece confirmar la visión que esa desestimación hacia musulmanes no tiene importancia. Por ejemplo, la falta de progreso en buscar una solución a la cuestión Palestina continúa siendo la causa principal del odio en el mundo musulmán hacia aquellos quienes tienen poder e influencia para empujar el proceso hacia adelante. Palestina se ha convertido en un símbolo para el mundo musulmán. Los terroristas musulmanes tal vez no tengan relaciones directas con Palestina, pero se ha convertido en un símbolo para su causa. No podemos dejar de relacionar a la Palestina de la guerra contra el terrorismo.
12. Sé que hoy hay musulmanes responsables de numerosos actos terroristas. También sé que esas atrocidades se pretendieron hacer en el nombre del Islam. Pero son una minoría. No hablan para el Islam. Están desorientados y sus esfuerzos están dando al Islam un mal nombre. Gracias a sus acciones y reacciones provocadas por sus esfuerzos, la mayoría de los musulmanes, quienes son pacíficos, moderados y tolerantes hacia otras creencias, sienten que son víctimas de una campaña mundial contra el Islam. Les pido que vean más allá de los titulares amarillistas y las excesivas calificaciones, para que así ustedes puedan apreciar los verdaderos problemas que enfrentan el mundo musulmán.
13. Lo qué hoy se necesita más que nunca es un esfuerzo concertado para iniciar un diálogo inter-confesional. Necesitamos hablar abiertamente uno con el otro sobre temas que afectan nuestras vidas. Vayamos más allá de la discusión sobre diferencias en teología y prácticas religiosas. Un dialogo significativo no será posible si no respetamos la libertad del otro de rendir culto. El Islam goza de pluralismo y esto se nos recuerda en el verso del Corán "A Usted su religión, a mí mi religión".
14. Pongamos nuestras diferencias religiosas a un lado y hablemos de los temas que nos afectan a todos, sin importar nuestra fe. Las injusticias en el sistema financiero y comercial, la amenaza al ambiente, la pobreza y las enfermedades; estos temas nos afectan sin importar si somos musulmanes, cristianos, budistas o hindú.
15. Debemos ver más allá de una limitada mentalidad pueblerina. Por mucho tiempo, muchas comunidades religiosas del mundo han vivido apartados, y estas divisiones han sido sostenidas debido a una estrecha perspectiva que considera la identidad religiosa en términos exclusivos. Sin embargo, ¿qué significa hoy ser un cristiano, un musulmán, un hindú o un budista? ¿Será que significa pertenecer a un grupo exclusivo? ¿Será que significa pertenecer a una comunidad que es auto-suficiente y desprendida de otras en su totalidad?
16. Debemos recordar que la mayoría de los sistemas mundiales principales de civilizaciones religiosas han estado comprometidos con importantes y prácticos diálogos por siglos. La civilización islámica no se hubiera consagrado como lo hizo sin contacto sostenido con los judíos-cristianos occidentales, y con las civilizaciones del sur del Asia, sudeste asiático y la china. Asimismo la civilización cristiana se desarrollo con el contacto con el Islam y con culturas de África, de Asia y de América Latina.
17. La interacción ha permanecido permeable, fluida y flexible entre el cristianismo y el Islam. Ha permitido la entrada de nuevas ideas, filosofías, artes y tecnologías donde el beneficio fue mutuo. Nuestro pasado compartido no ha estado libre de conflictos. Sabemos que el crecimiento y la propagación del cristianismo y del Islam - como otras religiones – han estado acompañada de guerras y conflictos.
18. Sin embargo, sería incorrecto decir que la relación histórica entre el cristianismo y el Islam estuvo basada solo en el antagonismo. Contrario a los que claman que el Islam tiene ‘fronteras sangrientas’ con el cristianismo, fue en las comunidades donde surgieron los puntos de contacto entre el Islam y el cristianismo donde vimos emerger las sociedades que fueron cosmopolitas, diversas, eclécticas y en constante desarrollo. Fue en estos territorios compartidos que ambos musulmanes y cristianos fueron testigo de su abierta pluralidad y tolerancia; testigo del dinamismo cultural de Córdoba y del Mogol de la India.
19. La historia nos enseña que nuestra civilización es más rica y más tolerante si trabajamos juntos. Este espíritu de cooperación entre nuestras religiones debe iluminar nuevamente el mundo. Para millones de personas en el mundo actual existe poca esperanza. La pobreza, los desastres naturales, las guerras y los conflictos afectan a muchos. Hay soluciones a muchos problemas que hoy enfrenta la humanidad. Pero a veces las soluciones no están a la vista porque rechazamos construir un consenso internacional que pueda generar la voluntad política hacia el cambio.
20. Aquí es donde entra el diálogo inter-confesional. Hay valores comunes en nuestras creencias. - paz, amistad, cooperación. En el Islam, hay un verso en el Corán “O humanidad, te hemos creado a partir de una sencilla pareja, una hembra y un varón, y hecho naciones y tribus para que se puedan conocer unos a otros”. De Igual, a un pasaje en la Biblia “volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzará espada gente contra gente, ni se ensayarán más para la guerra. Éstos son valores que tenemos en común, y si nos aferramos a estos principios, podremos pedirle a Dios, más paz para el futuro del mundo.
21. Seamos leales a las enseñanzas de nuestra fe y busquemos soluciones a los problemas mundiales a través de nuestros valores compartidos. La cuestión Palestina o el conflicto en Irak no sólo son agravios de los musulmanes. Estos problemas son preocupaciones universales. La cuestión Palestina es un problema fundamental de derechos humanos y de dignidad. El problema iraquí es un problema para lograr la paz y construir naciones. En Malasia, estos problemas han contando con el extenso apoyo del pueblo de diferentes creencias- musulmanes, cristianos, budistas, hindú y otros. Estamos agradecidos que la iglesia católica y anglicana se opusieron a la decisión de invadir Irak y vio el problema en términos universales. Asimismo, la globalización que benefician a los ricos y no a los pobres es una preocupación mundial sin importar la religión de aquellos que están marginalizados.
22. Con todos estos problemas rodeándonos, la religión debe ser una inspiración de esperanza. La religión debe sacar provecho de lo mejor que hay dentro de cada uno de nosotros y no de lo peor. La guerra y los actos terroristas en el nombre de una religión no se deben ejecutar. La religión debe dirigirnos hacia la solución de conflictos, hacia la paz, hacia un orden más justo y a un orden mundial equitativo.
23. Les deseo lo mejor en sus actividades en los próximos días. Espero que cuando dejen a Kuala Lumpur y Malasia; esta vez, en este lugar, por más imperfecto o contradictorio que haya sido, éste le hable de un mundo que realmente necesita de la paz de modo que la justicia sea posible y la justicia nos lleve a la verdadera paz. Con todos sus desafíos y oportunidades éste ha sido nuestro hogar y nos ha hablado. Espero que usted disfrute de la hospitalidad de Malasia
24. Mientras ustedes deliberen, les pido que se unan a mí para invitar a todos los pueblos de fe y todos los pueblos de buena voluntad a unirse y trabajar juntos por el bien de la paz y de la justicia. No podemos comparecer ante un Dios compasivo mientras hay tantas cosas sin hacer a causa de nuestra desunión. Hay tanto que podríamos hacer al recibir uno del otro para así recibir a otros.
Muchas gracias.